Yo me voy al Manzanares, al Estadio Vicente Calderón...

miércoles, 6 de enero de 2010

Orígenes

Apenas tengo vagos recuerdos de la primera vez que pisé el Vicente Calderón. Únicamente recuerdo que fue allá por el año 98, en un Atleti - Salamanca al que asistí gracias a unas entradas que generosamente habían sido otorgadas a mi padre por su jefe. Me acuerdo que las entradas estaban situadas en un lateral, cerca del campo, y que mi madre se había provisionado de prismáticos para que mi estancia fuese de lo más agradable. Con mis cinco años, quedé absolutamente fascinado ante todo lo que podía percibir por mis sentidos. Quizás porque era la primera vez que estaba en un estadio de fútbol, entre tanta gente, con tanto buen feeling. Quizás porque aquellos jugadores de los que tanto había oído hablar a mi tío Ángel estaban tan cerca que hasta hubiese podido tocarlos. El gran Molina, el vivaracho Aguilera, el pícaro Vieri, el mítico Kiko, 'Súper-López', el incombustible Caminero o el idolatradísimo Juninho eran claros ejemplos de ello. Y por último, y yo creo que ésta es la causa más probable, porque algo nuevo estaba empezando a brotar en mi. Cómo una semillita. Un mínimo resquicio que invitaba al forjamiento de algo bastante extraño. Algo que no sabría describir. Al ver a esa enfervorizada afición botando sin parar, a todos esos jugadores, ese ambientazo, sentí algo que escapaba absolutamente a los ojos de la razón. Algo que, todavía hoy, muchas, muchas primaveras más adelante, sigo sin saber explicar.




No voy a ocultarlo, hasta aquel magnífico día, un día de partido cualquiera para cualquier otro aficionado, yo no sentía especial pasión por los colores rojiblancos. Cómo a todo niño de cinco años, me tiraba más la tradición familiar que otra cosa, y, para mi desgracia, mis más allegados eran socios del denigrante equipo de las nueve Champions desde hacía décadas. Seguidores empedernidos, vibrantes madridistas. Y claro entre que todo se pega, y que uno de mis tíos (el más colgao, por cierto) me amenazaba con desvirilizarme en caso de cambiarme al eterno rival, pues la llevaba clara.



Hasta aquel día. El día que cambió mi vida. Hasta aquella tarde en la que supe lo mucho que me había estado perdiendo hasta entonces.

3 comentarios:

  1. vamos lokoooo XD atletiiii!!! jodeerr XD jimee soy jose XD

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  2. UN ATLETICO DE CEDENA7 de enero de 2010 a las 20:46

    Eso que cuentas es lo que nos ha pasado a la mayoría de los atleticos, pero un día biene alguien te toca las narices y lo dejas casi
    todo, pero el sentimiento lo sigues teniendo, el entorno te machaca día tras día y al final
    te tienes que hacer seguidor de otro club que es capaz de hacerle a ese un 2-6 y te sientes feliz. Si a los de la acera de enfrete les pasara lo que a nosotros se suicidaban, me refiero a la vergüenza de Huelva que lastima de dinero perdido por el bota de oro y no hablemos de todos los demas incluído el fanfarrón del entrenador pero eso es para otro comentario.
    SIGUE ESCRIBIENDO Y TE VEO EN UNA BUENA EMISORA DE RADIO O UN BUEN PERIÓDICO QUE NO SEA NI AS NI EL PUTO MARCA ESOS PA TU TITO EL COLGAO
    ABRAZOS

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  3. Ayer nos dieron el caramelito en Valladolid, este si es el Altleti pero no el de Huelva sin lucha ni nada. Recuerdo ya hace muchos años que
    tuvimos a jugadores que les gustaba el alcohol (Mújica), mujeres de cabaret (Pazos) el cachondeo español (Coque) y alguno que jugaba cuando quería, como "er nene"Enrique Collar, pero cuando estos jugaban se machacaban y nos hacían disfrutar, ayer no es que hicieran un gran partido pero sudaron la camiseta.
    El entrenador un "cagao" ¿donde está el castigo? solo no jugó Juanito, que gran fichaje del inutil del Susito G. Pitarch.
    Besitos y hasta pronto

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